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Todos los niños del mundo tienen derecho a una familia

LA OPINIÓN DE MÁLAGA
Adopciones en Málaga

Pedro Sánchez es el primer soltero que adopta un niño en Málaga. Alejandro tiene 11 años y antes vivía en un centro de acogida de la localidad peruana de Tacna. Le gusta el Real Madrid, los animales y la paella

Alejandro González. Málaga

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Pedro Sánchez tiene 52 años.
Nacido en Marruecos, está afincado en Málaga desde hace 40 años, donde vive parte de su familia.

Enfermero de vocación, lleva 22 años trabajando en el Servicio Andaluz de Salud. Actualmente, trabaja en los quirófanos del Hospital Carlos Haya y se ha convertido en el primer soltero de la provincia que ha conseguido adoptar un niño.

¿Por qué? “Creí que me había realizado como persona, pero en realidad sólo a nivel profesional:
humanamente me faltaba algo”. Pedro relata que comenzó a trabajar en el Materno Infantil, donde estuvo unos cinco años y, por su vocación, siempre ha tenido un cariño especial hacia los niños y los mayores.

Hasta finales de los 70, Pedro Sánchez ha pertenecido a la Orden de San Juan de Dios.

“No he cerrado la puerta a la posibilidad de casarme un día pero, por ahora, no he encontrado a la persona adecuada”, afirma.

Aún así, lo tenía claro.
Si una mujer puede criar a un niño ¿por qué no un hombre?
Así que, animado por su familia, decidió formar la suya, aunque no tuviera pareja.

“Fue una decisión muy meditada.
Al principio tenía miedo y no estaba seguro de ser capaz de cuidarlo porque es un papel que tradicionalmente se ha dejado a la mujer, pero me fui convenciendo de que era capaz”.

Pedro Sánchez echó la solicitud hace cuatro años.
“Como la adopción de niños nacionales es muy lenta, decidí adoptar a un grupo de hermanos de África, pero el Servicio de Atención al Niño de la Consejería de Asuntos Sociales no tiene convenios con países africanos.

Me ofrecieron otras posibilidades y elegí Perú porque la asociación que trabaja con este país está en Málaga y eso facilita las entrevistas de seguimiento durante tres años, que exigen las autoridades de dicho país”.

El pasado mes de abril, tras meses de informes, entrevistas, y ganar en los tribunales el certificado de idoneidad necesario para la adopción, que le denegó el Servicio de Atención al Niño, Pedro Sánchez viajó a Perú a recoger a su hijo Alejandro, que vivía en un centro de acogida de la provincia de Tacna desde que, con 8 meses, lo abandonaron en un cuartel de la Policía.

“Fue extraordinario. Vivían en módulos de siete u ocho, con una cuidadora.
Me los hubiera traído a todos”, cuenta emocionado.

Alejandro le hizo ir al aeropuerto seis horas antes de la salida para no perder el avión.

“Hay veces en que le recuerdo que el director del centro me decía que hablaba poco, porque ahora no para, afirma sonriente.
Para él todo era nuevo.
Si yo, con 52 años me sentí perdido en Lima, imagine un niño de 11 aquí.
Por eso agradezco la baja paternal, porque esas 16 semanas con el, ha facilitado que se integrara aquí”.

Pedro Sánchez afirma que su hijo apenas sabía leer ni escribir.

“Llegó con un nivel de primero y en ocho meses ha alcanzado el de quinto. Ha sido sorprendente.

Aconsejado por una vecina, maestra, le puse dos horas al día con una profesora particular para que recuperase el tiempo perdido. Es como si allí hubiera crecido sin estímulo alguno y, en cuanto ha tenido el cariño de una familia, ha crecido en autoestima y ha empezado a vivir.

Ahora va contento al colegio y se ha hecho inseparable de su primo Juan Gabriel, de 12 años”.

Ya en España, a Alejandro le llamaba la atención comer un yogur, tener tres pares de zapatos o su propia habitación. “Al principio hablaba mucho de Perú pero, aunque no quiero que pierda sus raíces, ya apenas habla de su vida allí”.

De mayor, Alejandro afirma que quiere ser veterinario y le encanta el pollo a la brasa, el huevo frito con patatas, la paella y el pan tostado con aceite. Los pimientos y el gazpacho, no.

“¿Mi equipo? el Real Madrid”, sonríe.

Su padre afirma que hay parejas que no quieren adoptar niños tan mayores porque creen que no se van a integrar pero Pedro lo tiene claro:
“todos los niños del mundo tiene derecho a una familia”.
Por eso, ya ha iniciado los trámites para que Alejandro pueda tener un hermanito.