Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Denuncias de abuso sexual: falsedad y veracidad (Mamá dice que papá me hizo una cosa horrible)

Por Marta D. de Albarracín *
Directora de proyectos del Conicet sobre maltrato, abuso y su prevención. Presidenta de la institución Ecosistemas Humanos. El texto publicado pertenece al artículo "Denuncias de abuso sexual: falsedad y veracidad",

Publicado el

incluido en Prevención en salud mental. Escenarios actuales, por Elsa Wolfberg (comp.), de reciente aparición (Lugar Editorial).

Aproximadamente un 10 por ciento de los casos de familia derivados a nuestra institución consultan por denuncias de abuso sexual.
De ellos, la mayoría proviene de la Justicia, y un pequeño número acude espontáneamente o a sugerencia de otra institución (escuela, hogar).
En momentos en que ha aumentado notablemente la difusión de información sobre el fenómeno del abuso, las consultas también se incrementan en todos los servicios.

La tarea de este servicio es particularmente difícil porque no es un servicio público, incluido dentro de un hospital.
En los hospitales suelen ser los pediatras los primeros en derivar al Servicio de Maltrato, generalmente a las madres que acuden movidas por sospechas sobre alguna situación abusiva o por consultas de rutina.

Allí se indaga y se conforma o descarta tal sospecha, en base al examen médico, a las versiones de las madres y a las entrevistas con los niños. En nuestro caso, son muy pocas las consultas espontáneas: la mayoría pasó ya por el tribunal, que generalmente los derivó antes a un servicio público. Sólo cuando el juez duda del diagnóstico formulado por el servicio que intervino, o cuando no se ha llegado a algún diagnóstico concluyente, decide que nuestro servicio, considerado de alta especialización, haga una nueva evaluación.

Diversos estudios diferencian las denuncias de abuso sexual intrafamiliar ocurridas durante la convivencia de la pareja, de aquellas producidas post-divorcio/separación, cuando subsisten litigios por visitas o tenencia. Coinciden en que el mayor número de falsas denuncias corresponde a este último grupo.
Además, muchos episodios de abuso, en particular con niños menores de 5 años, no dejan huellas físicas en la víctima y en consecuencia el diagnóstico debe basarse en testimonios y exámenes psicológicos.

Determinar la veracidad de las denuncias es una compleja tarea que debe abarcar todos los niveles de análisis.