Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

MACHISMOS

RAMON PASTOR QUIRANT

Acabo de leer en el periódico las presiones que, de parte de un gran lobby feminista, recibe el Club Nacional de Augusta, en EE.UU. para que permita ingresar a mujeres en su prestigiosa lista de socios.

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Por de pronto, ya les ha obligado a prescindir del patrocinador y, muy posiblemente también, Augusta se quedará sin la publicidad televisiva.

El cerco se irá estrechando hasta que tengan que admitir a mujeres.
No será el único reducto machista en caer ni será el último, pues aún quedan algunos, aunque afortunadamente cada vez más pocos.
Sin ir más lejos, en nuestro país tenemos algunas comparsas de moros y cristianos en unas cuantas localidades, que han tenido que admitir a las mujeres.

Ya va siendo hora.
En qué país vivimos, en pleno siglo XXI, en el cual subsisten grupúsculos discriminatorios y sexistas.
Pero también cabe decir en qué país vivimos, donde tienen lugar mentiras y paradojas realmente increíbles.
Se desprestigian y acosan estos escasos grupos de hombres hasta lograr su desaparición... y mientras tanto se multiplican como langostas las asociaciones feministas que son exclusivamente para mujeres.

De hecho, ese lobby agrupa a 160 asociaciones de mujeres exclusivamente.

Incluso la universidad auspició en su momento la creación de una ciudad de las mujeres en Internet.

¿Por qué regla de tres se acosa a unas agrupaciones y, sin embargo, se protegen otras que son exactamente de la misma especie, la otra cara de la misma moneda?

Y digo proteger, pues en España incluso reciben cuantiosas subvenciones del Ministerio y de la Conselleria de Asuntos Sociales.

Subvenciones destinadas a incrementar privilegios sexistas que suponen invariablemente la discriminación del sexo masculino.
Sin embargo, si asociaciones estrictamente mixtas, con un ideario que persigue la igualdad de sexos y el cuidado por igual de los hijos a cargo del padre y de la madre, piden esas mismas subvenciones, son burdamente rechazadas con frases del estilo de que “no cumplen los fines prioritarios de la Conselleria”, y otras zarandajas por el estilo.

Es el caso, entre otras, de la federación estatal Unión de Separados y de sus 20 asociaciones provinciales.

Tal vez alguien me diga que las pobrecitas mujeres lo pasan muy mal y por eso se merecen un trato favorecedor.
Que dejen ya ese rollo.
Lo tienen muy gastado, aunque hay que reconocer que aún convence a bastantes incautos.

Entre otros datos, la mujer representa más del 40% del mundo laboral, y en él, por mucho que exageren el camelo estas asociaciones feministas -pues con ello le llueven subvenciones-, apenas hay discriminación por razón de sexo (no digo que no exista).

Si en cualquier fábrica o donde sea una mujer cobra menos por el mismo trabajo hay instancias de atención inmediata –como por ejemplo los sindicatos- que pueden solucionar la cuestión.

Sin contar que cuando se discrimina a una mujer también se discrimina al hombre que está casado con ella.

Por el contrario, en una separación el hombre lo pierde todo, casa, hijos y pensión, y ya quisiera él poder recurrir a alguien y que le hicieran caso.

Si recurre a un Tribunal Superior lo más probable es que no sólo se lo denieguen todo sino que es posible que le obliguen a pagar las costas.

Eso sí que es discriminación, aunque también se vuelve a la larga contra muchas mujeres, incluidas las feministas, las cuales por regla general defienden a capa y espada ese sistema desigualitario.

Porque ellas también tienen hijos, sobrinos o nietos, y tal vez llegue un día que tengan que ver, por ejemplo, cómo no pueden estar con sus nietos porque la ex de su hijo se lo impide y nadie, como es lo habitual, hace nada para evitarlo.

Tenemos también el caso tan cacareado de los malos tratos.
Caramba con las pobrecitas mujeres y qué malos somos los hombres.
Cierto que por lo menos una mitad de los casos de malos tratos son obra de hombres desalmados que se merecen todo el peso de la ley para que dejen de cometer esos desmanes, pero queda la otra mitad.

Ésta ha echado a su ex marido a cajas destempladas de su casa, le ha quitado sus hijos y a menudo se aprovecha de una pensión vitalicia que le permite vivir como un parásito de él.
¿Se extraña la gente de que un día el exmarido pierda la razón y se líe a malos tratos?
Y si con esta frase alguien dice que justifico los malos tratos por lo mismo quien dice que en Hispanoamérica las desigualdades sociales provocan conflictos también los está justificando.

Con esa frase intento acabar con ellos a través de la sensatez y la igualdad de trato en una separación, nunca justificarlos.

Así pues, hay que hablar también de los innumerables malos tratos psicológicos a esos hombres que lo pierden todo tras una separación.
Es curioso y penoso observar el desprecio que reciben los padres separados en los juzgados y en las fiscalías.

No sólo por lo mencionado, sino también porque estamos en cierta manera volviendo a la Edad Media, donde se culpabilizaba a los hijos de los delitos de los padres.

Ahora, si un juez y un fiscal observa unos malos tratos de un hombre hacia una mujer es probable que el castigo lo hagan repercutir en las relaciones paterno-filiales, cuando éstas en muchos casos eran buenas.

Un hombre o una mujer pueden estar enfrentados y sin embargo llevarse muy bien con los hijos.

Si por un mal trato entre ellos se les impide estar con los hijos, a quien en realidad se está castigando es a éstos, a los cuales se les priva de un padre que se portaba correctamente con ellos.