Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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el divorcio sano existe: es más doloroso el desacuerdo que la separación

Gabriela Navarra De la Redacción de LA NACION 19/10/2002

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De rutinas y promesas

"Y cuanto más chiquitos son -explica- más fantasías se hacen, e imaginan peores cosas que las que son:
que el papá se murió, que nunca más lo verán..." La sugerencia es que ambos padres den explicaciones (sin incluir problemas de pareja) frente a todos los hijos, con lenguaje adaptado a cada edad y que quede en claro que la separación no significa perder o tener que elegir a ninguno de los dos."

"Hay que ser claros -agrega la especialista-.
Por ejemplo, informar qué cosas seguirán funcionando igual y cuáles van a cambiar:
quién se muda y cuándo, si la escuela o el barrio serán los mismos.
Es importante que los hijos sepan que no perderán contacto con abuelos, tíos o primos."

Una forma de evitar consecuencias negativas es reorganizar las rutinas de los chicos lo más rápido posible, y cumplir con los plazos y días previstos.
Una regla de oro es no pasar por alto las necesidades de los chicos.

Verlos como propiedades o considerarlos pares, con quienes se puede hablar e intercambiar, también resulta lesivo, al igual que no ponerles límites.
"Si eso ocurre -dice Pérez Labat-, se propician intentos de manipulación y los chicos pueden buscar pactos con el padre que sea más permisivo."

¿El trauma psíquico es inevitable? "No -asegura la psicóloga-.
Sí lo son el dolor y el duelo, y también es necesario hablar de estos sentimientos.
Pero no necesariamente los hijos de padres divorciados deben salir dañados si la situación es bien manejada.
El divorcio de los padres no será la única situación dolorosa por la que tendrán que atravesar en su vida."