Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Separación de pareja, no de familia

EL PAPEL DEL PSICÓLOGO EN CASOS DE SEPARACIÓN O DIVORCIO
RESPONSABLES DEL PROGRAMA ?.SEPARACIÓN DE PAREJA NO DE FAMILIA?:
Francisca Fariña, Ramón Arce, Dolores Seijo y Mercedes Novo

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Introducción

Las parejas que deciden cesar su convivencia en común, desde una perspectiva legal, pueden optar por un procedimiento de mutuo acuerdo o contencioso.
En el primer caso los cónyuges consensuan las condiciones de la separación, tanto con respecto a los hijos como a las cuestiones económicas, de esta forma, son ellos los que deciden sobre el futuro de la familia.
Cuando se sigue la vía contenciosa, es el juez quien toma la decisión que considere oportuna, y si existen menores, ha de guiarse siempre por el mejor interés de éstos.
Los procesos contenciosos conllevan un coste y unas consecuencias generalmente negativas:

a) Cada abogado, como representante de su defendido, pretende obtener la decisión judicial más beneficiosa para éste, comúnmente sin importarle los métodos ni las consecuencias que puedan acarrear.
Por ello, el conflicto inicial suele enconarse, acrecentando el coste económico del proceso, y especialmente el emocional y psicológico en toda la familia.

b) Relacionado con lo anterior, la resolución final del conflicto, si llegase, se dilata en el tiempo. c) Como ya se ha señalado, la solución y decisión sobre el conflicto recae sobre una persona ajena a los litigantes.
Pero, sobre todo, entorpece una relación coparental.

La separación de la pareja conlleva un desequilibrio general de la familia con repercusiones en todos los ámbitos. Éste comienza antes de que decidan formalmente romper y se mantiene en el tiempo hasta que todos los acontecimientos se superan, lo que no siempre ocurre.
Durante este período, todos los miembros de la familia manifiestan una serie de efectos propios, que en ocasiones, desembocan en problemas psíquicos, conductuales y sociales, a corto, medio y largo plazo.
La existencia de conflicto preseparación facilita el desequilibrio emocional de toda la familia, minimizando la capacidad de sus componentes para desarrollar estrategias cognitivo-conductuales para superar la situación; la continuidad del conflicto instaura un funcionamiento patológico en ellos. Por todo lo cual, la intervención psicológica en este contexto (mediación, peritaje psicológico, programas de intervención para familias separadas) debe incidir en la recuperación del bienestar psicológico y en la reorganización de la familia, para minimizar las consecuencias negativas que la ruptura familiar suele implicar, aunque ésta no sea su función, como es en el caso de la mediación o en el peritaje psicológico.