Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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¿Es moderno el Derecho de Familia?

Manuel Clavero Salvador
Padre no custodio

Publicado el

Administraciones y colectivos que, sin duda, tienen una amplia experiencia en la detección de normas y hábitos discriminatorios, y que sorprendentemente no han reparado en los que están obstaculizando la extensión de nuevos modelos equitativos de familia.

El hecho de que en el 94% de los procesos judiciales de separación o divorcio se otorgue la guarda y custodia de los hijos a la madre, y todo lo que ello conlleva, es una evidencia de desigualdad que no parecen haber advertido.

Tampoco existía una especial sensibilidad hacia el hecho en Francia hace diez años, a juzgar por las palabras de Evelyne Sullerot en su libro Quels pères, quels fils (aquí titulado El nuevo padre), en el que analizaba el desamparo jurídico, social y moral del padre separado y de sus hijos.

Decía que cuando abordaba el tema entre los que se suponían preocupados por los derechos humanos, le contestaban únicamente con evasivas vacilantes, y que parecía “que interesarse por la paternidad, cuando además se es mujer, es el mejor medio para aparecer como reaccionaria, renegada, herética, recalcitrante -¡y qué sé yo cuántas cosas más!- ante ese feminismo por el que tanto he combatido..”.

Las “herejías” de Sullerot son las que han inspirado la ley relativa a la autoridad parental, aprobada por la Asamblea francesa, y por unanimidad, el pasado 4 de marzo.
La ley forma parte de una amplia reforma del derecho de familia del país vecino, practicada mediante una decena de leyes promulgadas en los dos últimos años, relativas a temas diversos, aparte del de la autoridad parental o patria potestad como aquí se le denomina, como el el de los derechos de los menores, transmisión del apellido, adopción, derechos sucesorios de viudos y viudas, estatuto de los hijos adulterinos, anticoncepción, pensiones, salud o educación.

La protagonista de la reforma ha sido la ministra delegada de la familia y la infancia en el gabinete de Lionel Jospin, Ségolène Royal, que ha querido ahondar hasta las últimas consecuencia en la actualización del derecho para hacer realidad la igualdad entre sexos en la diversidad de situaciones de la familia moderna.

La ley francesa relativa a la autoridad parental (2002-305 de 4 de marzo) favorece decididamente la custodia compartida de los hijos en caso de separación de los padres, aún cuando alguno de los progenitores se oponga.

La ministra Ségolène Royal concluyó el amplio debate social auspiciado por la tramitación de la ley afirmando que "la fórmula de compartir el tiempo del hijo entre sus dos padres a partes iguales, según un ritmo general de una semana cada dos, es la que mejor puede responder a las necesidades del niño".

Con tales palabras firmó el acta de defunción de dogmas como el del hogar único o la custodia exclusiva, y abrió camino a una auténtica defensa de los derechos de los niños de padres separados.