Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

¿CÓMO ABORDAR EL DIVORCIO?: Una experiencia personal

ALVARO ALEXIS YÁNEZ OYARZUN
Evolución de los padres hasta la Custodia (tenencia, Tuición) compartida de los hijos

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IV. LOS EFECTOS DEL DIVORCIO
§ Una vez superada la etapa de shock, periodo en el que toda mi preocupación estaba centrada en mi mismo y en mi propio dolor, apareció entonces la imagen de mi pequeño hijo.
Solo entonces, me di cuenta que había dejado de ser el padre que siempre fui: el que cambio pañales, el que preparaba alimentos, el compañero de juegos, el que ponía limites, el que ayudaba en las tareas del colegio, el que se dormía junto a el, el que lo cuidaba durante las enfermedades.
Una nueva forma de dolor se apoderó de mi, me había transformado en una especie de pariente lejano......algo que nunca había sido y que nunca quise ser... y mi pequeño lo estaba resintiendo.........
Sentí que había perdido lo más importante en mi vida, lo mejor de mi historia personal.
Yo había acordado un régimen de visitas que estaba dañando a mi hijo y me estaba matando a mi mismo.

§ Mi ex cónyuge por su parte tampoco lo estaba pasando bien.
Creo que la culpa y la negación fueron lo que más la afectó.
Se sentía culpable de haber roto nuestro matrimonio, de haber traicionado compromisos y de afectar con ello a nuestro hijo e incluso a mi.
Lo singular es que no quería aceptar el hecho que nuestro hijo necesitaba ayuda especializada para enfrentar nuestra separación.
Mi hijo no tiene problemas!, yo dedicaré mi vida a él! Fueron sus palabras.

§ La evaluación psicológica que le practicamos arrojo los siguientes resultados: el niño tenía un vinculo igual de fuerte con el padre y con la madre, el niño resentía el poco tiempo que pasaba con el padre, el niño asumía que el padre no quería estar con él, el niño tenía angustia y no entendía lo que había pasado, el niño estaba ilusionado con que sus padres volvieran a estar juntos.

Acciones para enfrentar los efectos de la ruptura en nuestros hijos
§ El documentarse fue una herramienta útil que encendió luces de alerta, permitió canalizar en mejor forma el dolor, permitió prevenir consecuencias mayores y replantear la forma en que estábamos asumiendo la crianza del niño.
Mi pequeña investigación arrojo un resultado categórico: La situación era preocupante, todos estábamos resultando heridos

- La separación de los padres puede significar para los niños la amenaza del derrumbe de todo su mundo conocido. Los hijos de matrimonios separados, particularmente en casos donde se crían bajo un sistema de tenencia monoparental, tienden a presentar en promedio mayores dificultades escolares (rendimiento, repetición, ausentismo y problemas conductuales) y están más expuestos a problemas como la feminización, la falta de confianza en si mismos, dificultades para desarrollar el sentido del deber, dificultades para obedecer, alcoholismo, drogas y delincuencia.

- En el padre que se le impone el simple rol de visitante suele darse lo que se denomina padrectomía o alineación parental caracterizada por: depresión, desesperación, sufrimiento, sentimientos de minusvalía, ansiedad, culpa, ira, evitación, agresividad o rechazo.

- En el caso de la madre que asume sola la crianza de los hijos se presenta la sobrecarga de responsabilidades, las dificultades para desarrollarse en otros planos y frustración por el intento fallido de sustituir al padre ausente.

§ Era necesario diseñar una estrategia para ayudar a nuestro hijo.
Era importante hacerlo rápido, recurrí a todo lo que encontré a mano, testimonios, libros, entrevistas con sicólogos, intuición masculina, negocie y persuadí a la madre y finalmente diseñamos una serie de acciones respecto al niño:

- La ayuda de una sicóloga infantil fue muy útil en el diagnostico y en nuestra orientación

- Fue necesario explicarle al niño lo que había pasado: los hijos necesitan una explicación entendible por ellos de lo que ha ocurrido.
Es muy común que los chicos tiendan a culparse de las rupturas de los padres.

- Es necesario tranquilizarlos:
Asegurarles que siempre tendrán a papá y mamá.
Evitar que se sientan menos protegidos que antes.

- Terminar con la ilusión de la reconciliación:
Estas ilusiones son comunes y normales, pero su manutención en el tiempo pueden causar desadaptación, frustración y dolor.
Me parece bueno conversar al respecto con los chicos.....

- Darle estabilidad a la nueva forma en que nos relacionaremos con ellos:
Necesitan saber como y cuando se relacionaran con nosotros, donde pueden llamarnos, cuando nos verán.
Mientras más pequeños sean los hijos, los contactos deben ser más habituales, aún cuando sean cortos.
El tiempo, tiene otra dimensión para los ellos.......

§ Sentí que debía recuperar el tiempo perdido con mi hijo, ayudarlo a él, me permitiría ayudarme a mi mismo.
Tarea muy difícil, en mi rol de visitante.
Estas son algunas de las estrategias que implemente para reconstruir nuestra relación:

- Creé un espacio propio para él en mi nueva casa: el niño tendería a sentir que tiene dos hogares, que forma parte activa de la vida del padre.
Fue importante dotar de este sitio de cosas queridas y personales: juguetes, ropa, útiles escolares e incluso fotografías de la madre.

- Intente evitar que perdiera el contacto con su familia ampliada:
El mantener el contacto con abuelos, primos y tíos le dio una mayor estabilidad emocional.

- Use estrategias para darle continuidad temporal a nuestra relación:
el regalarles una foto para que la mantengan cerquita de ellos cuando no estén con nosotros, iniciar una colección de estampitas con ellos, mantener una alcancía para que junten dinero, llamarlos por teléfono lo más a menudo posible, ir a dejarlos al colegio.

- Participar de la vida escolar de los hijos: aún cuando nuestra relación con la ex-cónyuge no nos permita participar activamente, podemos presentarnos en el colegio, pedir una entrevista con los maestros y solicitarles que nos mantengan al tanto de todo.
Cuando se presentaba la oportunidad hacíamos juntos los deberes escolares. Quería hacerlo sentir que su padre estaba con el en todo lo importante....

- Intente hacer del tiempo que pasamos juntos una experiencia lo más normal posible: un tiempo donde hay juegos, visitas, disciplina, cosas cotidianas como cocinar juntos o simplemente hacer una siesta o ver TV. Intente que viera a papá como tal y no sólo como una especie de tío que le programa un maratón de actividades y lo conciente en todo.

§ En el camino, en base a la experiencia de terceros y de los muchos errores que cometí me di cuenta de que los padres divorciados debíamos evitar una serie de comportamientos y resentimientos que pese a ser muy humanos y comunes podían dañar a quienes estábamos llamados a proteger:

- La inculcación maliciosa: evitar predisponer a nuestros hijos en contra de la madre, aún cuando ella lo haga. Es el mínimo respeto que podemos demostrar por nuestros hijos y por sus lazos afectivos

- Evitar el conflicto con la ex-cónyuge: Procurar cumplir con todas las obligaciones asumidas y hacer gestos que demuestren nuestra preocupación por los niños ante ella (enviar notas contándole las actividades que el niño realizo con nosotros o los problemas que surgieron durante la visita). Tarde o temprano los niveles de hostilidad tenderán a atenuarse

- Nuestra depresión puede afectar a los hijos: La ruptura matrimonial y el duelo emocional asociado suelen generar depresión. Es una enfermedad “contagiosa” que debemos enfrentar con seriedad, por nosotros y nuestros hijos. (terapias, psiquiatras y medicamentos pueden ser útiles).

- No convertir a nuestros hijos en espías: Los niños son ingenuos pero no tontos. Debemos evitar el interrogarlos sobre lo que hace o no hace la madre. Sobre con quien esta saliendo o quien la visita.
El uso instrumental de nuestros hijos es inmoral y tal manipulación los afecta.

§ Finalmente, llego a mis manos un documento sobre tenencia compartida.
Inicié una pequeña investigación bibliográfica a través de la Internet.
Encontré material que explicaba la forma de implementar un acuerdo de dicha naturaleza, e investigaciones científicas con evidencia contundente de la superioridad de tales modelos, me entrevisté con especialistas y tome contacto con dos organizaciones que promueven la crianza compartida de los hijos: ANUPA y PAPAS POR SIEMPRE.

- Le expuse a la madre mi inquietud. Su primera reacción fue negativa. Temía que yo emprendiera acciones judiciales y que quisiera quitarle al pequeño.

- Inicie la estrategia de la persuasión. Mi planteamiento fue que buscáramos juntos lo mejor para el niño.
Le dije que no pretendía seguir el camino judicial porque definitivamente la ley vigente no estaba centrada en los derechos del niño y porque no quería exponer a nuestro pequeño a una confrontación de magnitudes.
Le pedí que mantuviera la mente abierta y que decidiera en conciencia una ves que hubiésemos analizado juntos la posibilidad.

- Le traspasé todo el material que recopilè al respecto durante varios meses. Testimonios, entrevistas con sicólogos, investigaciones y libros.
Ella no se mostró convencida, planteó múltiples objeciones, la mayoría de ellas emocionales y sin asidero conceptual.
No obstante, su resistencia inicial había disminuido, al menos ya no sentía miedo de que yo quisiera quitarle al pequeño.

- Nos entrevistamos con la psicóloga del niño.
Le expuse mi intención de hacer tenencia compartida.
Si bien la sicóloga no tenía mayores antecedentes de acuerdos de dicha naturaleza, la evaluación que previamente le había practicado al niño, apoyaba un esquema de esta naturaleza.
“El niño tenía un vinculo igual de fuerte con ambos padres, el niño resentía la lejanía del padre”.

- Finalmente establecimos un acuerdo (de hecho) de crianza compartida.
Con la mediación de la sicóloga del niño, y tras varias sesiones en donde esta nos expuso los posibles conflictos y problemas que podíamos enfrentar, llegamos a un acuerdo.
Los temas críticos que ella nos hizo ver giraban en torno a:
la necesidad de darle estabilidad al acuerdo, la necesidad de superar los conflictos que se generan por la aparición de nuevas parejas y la necesidad de acordar algunas reglas comunes básicas para la crianza del niño.