Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

La Tenencia (Custodia) Compartida marca la madurez de los divorciados

A FONDO: SARA ROZEMBLUM DE HOROWITZ, MEDIADORA
Diario "Clarín" 1 de Septiembre de 2002
Claudio Martyniuk. DE LA REDACCION DE CLARIN.

Publicado el

Padres, hijos y responsabilidades.
Los conflictos familiares estallan en el nivel de las emociones y son muy complejos.
En ellos quedan siempre atrapados los hijos del matrimonio que se disuelve.
Para protegerlos, es indispensable que los mayores acuerden entre sí reglas que prioricen los derechos de los menores y la construcción de su futuro.

Así lo cree Sara Rozemblum de Horowitz, doctora en psicología clínica, mediadora especializada en la Universidad de Harvard y becaria de la Rockefeller Foundation. Directora del Programa interdisciplinario de actualización en alternativas a la resolución de conflictos (posgrado de Psicología de la UBA), Horowitz es autora de varios libros sobre mediación.

Muchos valores y criterios de trabajo han variado en los últimos tiempos. ¿Se puede afirmar que ha cambiado la manera en que la Justicia aborda los conflictos de índole familiar?

—Sí, en la Justicia de todo el mundo ha habido un viraje. Hasta la Primera Guerra Mundial la patria potestad era del padre:
veníamos de la patria potestad romana, donde el padre podía comprar, vender y hasta comer a su hijo.
Entonces, el padre era el que decidía y, en caso de divorcio, la patria potestad seguía teniéndola el padre.
Después de Freud, el vínculo madre-hijo se empezó a priorizar.
La relación con la madre se tornó primordial y ningún juez se animaba a separar el vínculo madre-hijo.
Ahora se están priorizando los derechos del niño. Pero es difícil entender cuál es el bienestar del menor y poder mirar desde él, porque siempre el chico queda contaminado del padre o madre con quien convive, padre o madre que se arroga el derecho de ser la voz de ese hijo e hija. Por eso los hijos suelen quedar muy atrapados en el divorcio de los padres.

· ¿Ayuda la mediación a resolver los conflictos que surgen en todo divorcio?

—Los divorcios son situaciones muy complejas y mantenerlos dentro del pacto de la privacidad y la confidencialidad de la mediación ayuda a calmar el fragor de las batallas.
La mediación es una alternativa donde la gente, en lugar de ir a un juez y perder el control de la decisión —entrar en un proceso tribunalicio es como llegar a un hospital:
uno entrega su cuerpo, su familia; se entrega a resoluciones que va a tomar otro— sigue reteniendo el poder de determinar su futuro, porque en el ámbito de la mediación sólo las partes deciden; el mediador es un facilitador. · ¿Los resultados positivos de la mediación se dan ante problemas familiares de todas las clases sociales, o provienen fundamentalmente de los sectores medios y altos?

—En mi experiencia, la gente más sofisticada es más difícil, porque tiene respuestas más preelaboradas, o siempre puede pagar un honorario mayor.
El conflicto surge en el nivel de la emoción.
Y es allí donde se puede lograr la resolución. Por eso, los que trabajan con emociones —asistentes sociales, psicólogos y psiquiatras— son los mejor capacitados porque están fogueados en ese abordaje.