Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Publicado en la página del Colegio de Psicólogos
Julia Navarro, Mª Carmen Martínez, Reyes Martínez, Mª Dolores Gómez y Francisca Vicente

Publicado el

Esta clasificación nos da la idea del impacto estresante que supone en los sujetos la situación que se desencadena, y antes de afrontar la nueva forma de vida hay que digerir el "atracón" emocional que eso conlleva.

Atracón emocional que se suma a las características típicas de las situaciones de estrés:
cambio o novedad de la situación, falta de información, menor capacidad de predictibilidad, incertidumbre hacia el futuro, falta de recursos o habilidades para hacer frente y manejar la situación, sin olvidarnos del organismo que sufre las consecuencias biológicas.

Suponiendo tanto para el hombre, la mujer y los hijos una situación de duelo, de pérdida, fracaso y frustración, a la que se tienen que enfrentar, de forma inevitable. Por ello, es importante que en la forma de afrontamiento se realice una elaboración de todas las dimensiones psicológicas:
pensamiento, emoción y conducta, sin olvidar los mecanismos inconscientes que pueden remover en los adultos, debido al aprendizaje personal acumulado durante su vida y en los niños la configuración de huellas de memoria emocionales que determinarán su crecimiento, maduración y la forma de enfrentarse e incorporarse al mundo.

Un aspecto fundamental del que dependerá en gran parte la reorganización del sistema familiar es el momento del ciclo vital en el que se encuentra la familia en este período de crisis.
Y es fundamental tener en cuenta que cada momento dentro del ciclo vital presenta unas características propias, cada situación tiene su carga dramática y en cada situación hay variables diferentes que pueden complicar o dificultar la elaboración del proceso.

Según la Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados desde que se reguló la ley del divorcio en España, en el año 1981, la tasa por cada mil habitantes, ha tenido una subida constante: 0,3 en 1981; 0,8 en 1996.
En 1997 se separaron 54.728 parejas, de ellas 30.427 fueron de mutuo acuerdo y 24.301 por lo contencioso.
En este mismo año, el número de divorcios fue 34.147; 16.520 de mutuo acuerdo y 17.627 por lo contencioso.

En 1998, el total de divorcios, separaciones y nulidades en España, queda reflejado como sigue (datos del INE, Instituto Nacional de Estadística):

Total España
Divorcios 25.726
Nulidades 37
Separaciones 39.619

Las personas separadas estaban situadas en los tramos de edad por orden cuantitativo:
1- Edades comprendidas entre 36-45 años.
2- Edades comprendidas entre 46-55 años.
3- A escasa diferencia personas entre 26 y 35 años.
4- Va aumentando significativamente el tramo comprendido entre 55 y 65 años.
5- Aparecen casos puntuales de personas menores de 25 años y mayores de 65.

Según las conclusiones a las que llegan la mayoría de los autores podríamos señalar, a modo de resumen, que el matrimonio en sí mismo no es una institución en declive.
Lo que está declinando es el matrimonio monógamo que dura hasta el fallecimiento de uno de sus cónyuges.
Sí es cierto que van en aumento las unidades familiares matrifocales, encabezadas por una mujer, en la que los hijos tienen expectativas de vivir algún tiempo sólo con uno de los padres, o bien viviendo con uno de ellos y un padre adoptivo.
Así, al desaparecer las presiones sociales que mantenían la unión del matrimonio, éste sólo puede asentarse sobre la base de una relación emocional estable entre cónyuges.
Como dice Goleman, llegar a un acuerdo sobre cómo estar en desacuerdo, suele ser la clave para la supervivencia del matrimonio.