Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Entrevista Ignacio Bermúdez en Correo Gallego

Ignacio Bermúdez de Castro es el Asesor Jurídico de la Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Más que un intelectual, es un erudito del nuevo milenio.
Abogado especializado en Derecho de Familia, Ignacio Bermúdez de Castro ocupa el tiempo libre que le deja su trabajo en el despacho con un hobbie consistente en acumular conocimientos.
A sus cuarenta años, reconoce que "otros van a jugar al squash'', pero él decidió licenciarse en Derecho, Geografía e Historia, Políticas y Sociología. Va por la cuarta carrera y sólo le quedan tres o cuatro asignaturas para terminar Filosofía Pura.

Todo un equipaje intelectual que se lleva a los juicios y que no sólo le otorga una visión más amplia a la hora de abordar los casos, sino que le concede una envidiable capacidad dialéctica, uno de los tesoros más valiosos del patrimonio profesional de un abogado.
El día 9 de septiembre pondrá su oratoria al servicio de los asistentes a la conferencia sobre los menores en los litigios de familia, que se celebrará en el Aula de Cultura de Caixa Galicia.

¿Por qué se decidió a estudiar Derecho?
No se puede decir que tuviera una gran vocación, pero cuando llegó la hora de ir a la Universidad me decidí como quien no quiere la cosa.
No me arrepentí, porque es una carrera que me gusta mucho ejercer.

Sin embargo no le llegó.
La verdad es que soy una persona con curiosidad por el conocimiento.
Estudié Historia porque me apasionaba, y cuando terminé me prometí que no estudiaría más en mi vida, pero a los tres días me matriculé en Políticas y Sociología y luego en Filosofía Pura.

Para mí es una forma de evadirme del día a día, porque aunque me dedico a todo tipo de procedimientos, soy especialista en Familia, y es una rama que quema muchísimo.

Habrá visto de todo.
Son casos muy complicados emocionalmente, con asuntos escabrosos, situaciones dramáticas o malos tratos con hijos de por medio.
Además, en este tipo de casos ninguna de las partes queda satisfecha, siempre se renuncia a algo.

Sin llegar a situaciones extremas, ¿es muy frecuente la utilización de los niños como arma arrojadiza?

En los procedimientos contenciosos son muy frecuentes las amenazas del tipo "si no me pasas la pensión no te dejo ver a los niños'', con desavenencias muy profundas que los hijos van a sufrir directamente.
Hay que pensar que las rupturas mejor llevadas siempre son traumáticas y los menores son la parte peor parada, aunque los divorcios sirvan muchas veces para paliar una situación insostenible. En cualquier caso, creo que si los padres ejercitan la responsabilidad mutua, los niños no tienen por qué sufrir emocionalmente.

¿Existe alguna teoría sobre las secuelas que puede arrastrar un niño en el futuro debido un divorcio complicado?

Está claro que los niños son esponjas que lo absorben todo y hay estudios que indican que los hijos de padres separados tienen más posibilidades de separarse en el futuro.
Aún así, los traumas sólo suelen darse en situaciones extremas y hay casos en los que el divorcio es la mejor salida posible y la mejor forma de proteger a un hijo.

Aún así, hay casos de violencia y asesinato tras el divorcio y muchos maltratadores que no cumplen la orden de alejamiento. Quien está dispuesto a pegarle una paliza a su mujer o a su hijo también está dispuesto a saltarse la ley a la torera.

En los casos de menores, ¿Dónde está la frontera entre el cachete y los malos tratos? Es muy difícil definirla porque no está delimitado a nivel legislativo. Se trata de una cuestión de sentido común. Por ejemplo, una reprimenda, incluso con un cachete, no sería constitutiva de acto punible, pero si esa conducta es reiterada y con violencia excesiva sí sería delito.
En eso se ha avanzado bastante a nivel educacional con respecto a hace unos años.
Por ejemplo, las frecuentes palizas de antes de padres a hijos, hoy serían un delito y los fiscales pedirían condenas.

Su conferencia tratará sobre los litigios de familia. ¿Cómo valora el ordenamiento jurídico español en esta rama del derecho?

Pese a la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil, los procedimientos son tremendamente tediosos y una separación contenciosa normal puede llevar fácilmente dos años, en el mejor de los casos.
Además, no veo por qué no se puede ir directamente al divorcio sin pasar por la separación previa, que duplica procedimientos, plazos y costes.

También estoy totalmente de acuerdo con una reivindicación clásica de muchos afectados, que están pidiendo que se elimine la terminología carcelaria que rodea estos casos.
Régimen de visita, guarda y custodia...

Parece que en vez de hablar de hijos nos estamos refiriendo a presos.
A un hijo se le quiere y se le cuida, no se le custodia ni se le visita.