Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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A la vuelta de las vacaciones se multiplican los divorcios

LA VOZ DE GALICIA 8/9/02
La rutina es para este letrado la principal causa de las separaciones matrimoniales José Ignacio Bermúmez de Castro Olavide se mueve todo el día entre parejas rotas

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Pero no se lleva la marejada a casa.
Porque está felizmente casado y porque sabe que «divorciarse siempre es malo».

Este abogado, con tres licenciaturas (Derecho, Geografía e Historia y Ciencias Políticas) y una más a tiro de piedra (Filosofía) cree que la rutina es lo que más le hace perder brillo a los matrimonios.

Todo él es expresión gestual, exclamaciones con mil distintos matices. Sus ¡oh!, ¡ah!, ¡uy!, ¡no! y hasta ¡brrrr! se acompañan de muecas, risas, movimientos de cabeza o de manos que valen más que muchas palabras.

Es un espectáculo visual.
Su barba guarda canas buscando la exactitud.
Se expresa con soltura. Pero no hay que confiarse.
Cuando se enoja, es un polemista ácido y agrio:
«Habría que cambiar algunas cosas de la Ley del Divorcio».
Tiene una personalidad tan asentada y poderosa como una roca.
Y es también uno de los abogados de familia con mayor prestigio en el mundo de las leyes.

-¿Es caro divorciarse?

-No (lo canta como un gol).
El divorcio en sí mismo no, pero sus efectos afectan mucho a la condición económica de los interesados.
Cuando una economía modesta tiene que partirse en dos, supone un grave descenso del nivel de vida.
En todo divorcio se da un menoscabo económico.

-Un divorcio bien llevado, ¿no resulta a veces un buen negocio para alguna de las dos partes?

-En un divorcio siempre se defiende, por encima de todo, los intereses de los hijos.
Y eso, en determinados casos, provoca que algunos maridos se quejen de la parte asignada a su esposa, que es la que se queda con la custodia, casi siempre.
No obstante, creo que la parte que sufre un mayor desequilibrio económico es la que percibe la pensión del otro.

-¿Habría que cambiar algo en la Ley del Divorcio?

-Tiene varios aspectos criticables. Creo que no deben existir causas tasadas para la separación.
Por ejemplo, la ley no contempla la desaparición del afecto, la pérdida del amor.
Otro fracaso es el tiempo fijado entre la separación y el divorcio, lo que lleva a muchas parejas a esperar años.
Critico también que los jueces, por inercia, le den la custodia a la madre.

-¿A quién es más fácil defender, al hombre o a la mujer?

-Hay que partir de la base de que nunca hay perdedores y vencedores.
En un divorcio siempre hay perdedores.
Creo que no es más fácil uno u otro, aunque, no cabe duda, la mujer es la que se queda, casi siempre, con la custodia.


 
Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio