Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Guía para realizar una Mediación Familiar

Se aplica en asuntos de familia, incluyendo personas casadas y no casadas, antes y después de sentencias incluyendo disolución del matrimonio, división de propiedad, responsabilidad parental única o compartida, o alimentos, custodia y régimen de visitas

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Estos casos de mediación familiar son la vía para la actualización de emociones muy poderosas, pues presentan temas fundamentales que están en crisis, tales como el matrimonio, los hijos y demás consideraciones emocionales o financieras no presentes de modo usual en otros casos en los juzgados civiles.

El mediador debe estar preparado para recibir y procesar estas emociones, que siempre estarán de una manera u otra presentes antes, durante y después de la sesión de mediación.
Es posible suponer que las partes vienen con un alto grado de ansiedad y fantasías de soluciones mágicas, que se verán necesariamente frustradas por el enfoque de la mediación, que trabaja sobre temas concretos y manejables. En los peores casos, el mediador será visto, sin estímulo de su parte, como un juez, un aliado, un enemigo o alguien a quien controlar o manipular.

Sabiendo que estas fantasías son inevitables ayudará al mediador a concentrarse en los temas en los cuales sí es posible llegar a una solución concreta y tangible. Pero la dedicación, el respeto y la escucha atenta del mediador ayudarán a las partes a ver en la mediación una ayuda limitada pero necesaria a sus problemas.

Las negociaciones en temas de familia son conducidas generalmente por las partes mismas. Puede haber un asesor legal que este presente en la sesión, y que asesore privadamente a su cliente, pero esta presencia es aleatoria.

Se puede proceder sin consejo legal, salvo que haya advertencia del juez de proceder de otra manera.