Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Nuevos productos del divorcio: hijo verdugo, hijo juez, hijo rehén...

El Dr.CARLOS LUCHINA, Médico Psiquiatra y Docente del Depto.de Salud Mental de la UBA, Master en FLACSO, Master en Fund.FAVALORO y miembro de ANUPA desde 1995, nos escribió el siguiente artículo años atrás que aún hoy figura enmarcado en un Juzgado

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"Como producto de la separación aparecen nuevas figuras: el hijo rehén, el hijo verdugo, el hijo juez, etc.
La pelea entre los padres termina con el vínculo matrimonial, pero el "teatro de operaciones" se desplaza a los hijos.

Son tironeados, manipulados, inculcados, convocados a ser partícipes y protagonistas de una confrontación entre los mayores, los cuales, invocando "santas" causas, justifican y se autolegitiman en esta violencia. De manera tal que el hijo pasa a ser el instrumento y valor de autolegitimación.

"Por los chicos, para defenderlos, cuidarlos, educarlos" se justifica el "vale todo".
Que significa en definitva el "ojo por ojo" de la ley del Talión. Se los educa en el revanchismo, en el uso irresricto de cualquier recurso para imponer la victoria y destruir al oponente.
El hijo pasa a ser el ariete de los deseos de uno en contra del otro. Lo cual, en términos simbólicos, plantea la pareja "incestuosa" de un progenitor con el hijo y la destrucción simbólica de la autoridad, valor simbólico del otro progenitor. Que pasa a ser terreno excluído, ciudadano de segunda, autoridad simbólica y formal a destruir.
Con el goce de la imposición del triunfo el: "Viste! morfátela..."
El hijo pasa a ser el cómplice del "crimen edípico".

El problema no es solamente las batallas judiciales y extrajudiciales, el daño consiguiente del progenitor desplazado, sino también el tipo de educación que se fomenta. Se alienta en nombre de la "verdad", el "amor", la "justicia", la posibilidad de atravesar barreras morales, éticas, para conseguir el objetivo.

El divorcio de ser una lamentable situación a la que se llegó en función de mutuas involucraciones a revisar, pasa a ser la "culpa del otro".
El hijo es necesario para sostener esa verdad, es el baluarte reclamado para justificar que uno tiene razón y el otro debe ser descartado, descalificado. Con el saldo que la razón, la verdad, el triunfo, el amor, están de un lado y eso es cristalino, transparente. Lo cual para sostenerse necesita la victoria sobre el otro: su anulación simbólica y concreta.