Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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No se puede acusar impunemente

Condenan a una mujer por acusar «sin pruebas» a su marido de malos tratos
El esposo recibirá una indemnización al considerar el juez que se ha producido un delito de calumnia

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EL NORTE VALLADOLID

El juzgado de lo penal número tres ha condenado a una mujer, María Jesús González Gutiérrez, a indemnizar con 8.150 euros (1.345.046 pesetas) a su marido por un delito de calumnias con publicidad -imputación de un delito con conocimiento de que es falso- y de una falta de injurias, después de que acusara «sin pruebas» a su marido por malos tratos y vejaciones sexuales.

El juez estima que la mujer en ningún caso ha presentado datos que demuestren ese supuesto maltrato.
La sentencia asegura que la ahora condenada «en ningún momento denunció las supuestas violaciones y que ninguno de sus hijos mayores de edad vio o escuchó algo que pudiese corroborar siquiera indiciariamente la existencia de tales delitos», además de que la madre, en ningún momento, les contó que estaba siendo víctima de ataques sexuales. «En definitiva -concluye la sentencia- los delitos de violación no están probados», por lo que la intención de la mujer «era el propósito de difamación». «Sin perjuicio de que al efectuar tan graves imputaciones, la acusada estuviese animada también por contribuir a la conciencia de la opinión pública sobre el problema de la violencia doméstica, lo cierto es que la naturaleza de las propias expresiones hacen inevitable estimar el propósito de difamación».

La sentencia recoge además que estas calumnias e injurias se produjeron en dos entrevistas periodísticas publicadas en El Norte de Castilla y El Mundo en noviembre de 1999.
«La lectura de los artículos en cuestión permite extraer con toda claridad, sin matización alguna, que la acusada había sido víctima de repetidos delitos de violación, ejecutados por su esposo», a quien no nombra directamente en ninguno de los casos. «La realidad de tales delitos -asegura la sentencia- no ha sido acreditada», ya que, aparte de estas manifestaciones, no existe ningún otro «soporte probatorio».

El marido de María Jesús ha manifestado -en una nota remitida a los medios de comunicación tras hacerse pública la sentencia- que él es «la verdadera víctima». «Quizá podíamos haber llegado a entender que ella hubiera sufrido en silencio todas esas vejaciones, pero una vez publicadas era inverosímil que no hubiera querido hablarlo con sus hijos mayores de edad, ni con su madre, ni con sus hermanos.
Todos la hubieran apoyado de ser ciertas las acusaciones», indica.